El papel se acaba el 31 de diciembre de 2026
25 de agosto de 2026
El 31 de diciembre de 2026 es el último día en que el registro de tratamientos fitosanitarios puede llevarse en papel. Al día siguiente, el 1 de enero de 2027, ese registro tiene que ser electrónico y legible por máquina.
Eso es lo que cambia. Y conviene leerlo despacio, porque lo que pasa a ser obligatorio en electrónico es el registro de tratamientos fitosanitarios, no el cuaderno entero.
Qué deja de valer exactamente
La parte de fitosanitarios. El Reglamento (UE) 2023/564 fija qué tiene que contener cada anotación de un tratamiento y en qué formato se guarda. En España lo concreta el artículo 16 del Real Decreto 1311/2012, en la redacción que le dio el Real Decreto 1039/2025: los operadores profesionales pueden mantener esa información en soporte papel hasta el 31 de diciembre de 2026.
Hasta ahí llega el papel para los tratamientos. Después, los datos tienen que estar en un formato que una máquina pueda leer.
Ahí hay una trampa de vocabulario que conviene resolver ya. Legible por máquina no es lo mismo que digital. Una foto del cuaderno hecha con el móvil es digital y no sirve. Un PDF escaneado es digital y tampoco sirve. Lo que se pide es un fichero con los datos estructurados: cada tratamiento con sus campos por separado, de forma que el sistema de tu comunidad los pueda leer sin que nadie los transcriba a mano.
Qué no deja de valer
- El resto del cuaderno de explotación. El cuaderno lo regula el Real Decreto 1054/2022, y el Real Decreto 34/2025 dejó claro que puede llevarse en papel o en formato electrónico salvo que una norma sectorial diga lo contrario. La norma sectorial que dice lo contrario es, justamente, la de fitosanitarios.
- Tu histórico. Las campañas que ya cerraste en papel siguen siendo válidas y siguen siendo tuyas. No hay que rehacerlas ni pasarlas a limpio. Hay que guardarlas.
- La fertilización. Va por otra norma, el Real Decreto 1051/2022, que el Real Decreto 934/2025 reajustó. Desde el 1 de septiembre de 2026 el plan de abonado ya es exigible para el grueso de las unidades de producción. Es una obligación distinta, con su propio calendario, y no cambia el 31 de diciembre.
Dicho de otra forma: el día que se acaba el papel no se acaba para todo. Se acaba para la sección que más se inspecciona.
Los dos plazos de los que casi nadie habla
La fecha grande tapa dos plazos que llevan tiempo escritos y que en la práctica aprietan más.
- Un mes para volcar. Los datos de un tratamiento tienen que estar en el registro como tarde un mes después de haberlo hecho. Rellenar el cuaderno entero en diciembre deja de ser una mala costumbre y pasa a ser una anotación fuera de plazo.
- Tres años de conservación. El registro y lo que lo acompaña —facturas de producto, certificados de inspección del equipo, informes de asesoramiento— se guardan al menos los tres años siguientes a su fecha. Si tiras la libreta al cambiar de sistema, tiras eso también.
Qué conviene tener listo antes
Nada de esto es trabajo de un día, pero tampoco es un proyecto. Son cinco cosas.
- Las parcelas identificadas de verdad. No sirve "el olivar de arriba". Sirve el recinto SIGPAC, que es como la Administración llama a cada trozo de tu explotación. Si no sabes cuál es el tuyo, empieza por ahí: lo explicamos en qué es el SIGPAC y cómo sacar el de tu parcela.
- Los productos por su número de registro. El nombre comercial no identifica nada por sí solo. El número de registro sí, y es el que valida que ese producto estaba autorizado para ese cultivo el día que lo aplicaste.
- El cultivo de cada recinto, con el código que usa el registro. No hace falta que te lo aprendas: hace falta que el sistema que uses lo ponga.
- Quién aplica y con qué. El aplicador con su carné y el equipo con su inspección al día.
- Saber a dónde va el fichero. Cada comunidad tiene su plataforma y su calendario. El estado de cada una está en nuestras guías por comunidad.
Cuándo empezar
La tentación es esperar a diciembre. Es mala idea por una razón práctica, no por miedo: el cuaderno de 2027 no empieza en blanco. Empieza con tus parcelas, tus cultivos, tus productos habituales y tus equipos ya metidos. Ese trabajo de alta se hace una vez, y se hace mucho mejor en agosto con tiempo que en enero con prisa.
La forma barata de hacerlo es en paralelo. Sigue con tu cuaderno como lo llevas ahora y, durante lo que queda de campaña, apunta también en digital. Un par de semanas después vas a saber dos cosas: si el sistema que has elegido te sirve, y cuántos datos te faltaban sin saberlo. Llegado enero, ya no tienes que aprender nada.
Y una última cosa que no depende de la fecha: sea cual sea el programa que elijas, comprueba que puedes exportar tu cuaderno completo cuando quieras. Los datos son tuyos. Si un proveedor te lo pone difícil, ya tienes la respuesta sobre ese proveedor.